Próximo destino Escocia http://cristinaochoa.espacioblog.com Aventuras y desventuras de dos recién llegados a las Escocias. es-es Deportes /imag/ed/mujer65x65.png Próximo destino Escocia http://cristinaochoa.espacioblog.com the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com Una flor en el culo http://cristinaochoa.espacioblog.com/post/2007/03/12/una-flor-el-culo 2007-03-12T21:15:47+00:00 Y me explico: Quique, un amigo de Pablo, le escribió un mail escueto pero sin desperdicio, que decía:

Tienes una flor en el culo: yo me pego cuatro años en Alemania, y sólo veo al p... Madrid, y tú en cinco meses, va y te va Osasuna.

Evidentemente, el chico no es del Madrid. Pero va a tener razón y tenemos una flor en las posaderas. Si hacía 19 años desde la última visita de Osasuna a Glasgow, ya es suerte que nos haya tocado a nosotros aquí.Y es que al margen de fútboles varios, ha sido una experiencia alucinante el poder recibir la visita de mi padre, nuestros amigos Fernando Urra, Begoña y David e Itciar y Diego y otros conocidos que, más o menos por sorpresa, nos encontramos en Glasgow. ¡Qué alegría verles y qué rápido pasa el tiempo cuando quieres que vaya lento!

El ambiente, genial, rojillo, simpático, cubierto de tela de tartar y los Jimmy Hat (gorros escoceses de cachondeo con petachos de pelo rojo a los lados). Pablo, disfrutando como un enano del partido en zona de prensa y colándose con la excusa de una entrevista de última hora,cual intrépido reportero, por los banquillos del Rangers y Osasuna. Y yo en la grada con los rojillos, sin dejar de hablar ni un minuto (hay que ver qué difícil es hablar y ver un partido a la vez) y disfrutando con una afición que dejó, creo, un sabor de boca muy, muy bueno en Glasgow. Y es que uno ve un partido en Reino Unido y siente cómo las gradas rugen, pero en esta ocasión, lo único que se oía en el Ibrox Park era a los rojillos. Para ser sinceros, un poquillo de decepción ya me llevé con los aficionados escoceses... Vamos, que creía que iban a ser más ruidosos, más una única voz. Sólo lo fueron, para desgracia nuestra, cuando a falta de un minuto y después de no haber dado pie con bolo, se les ocurrió meter el gol del empate. ¡Qué cuerpo se te queda! ¡Te quedas helado, completamente chafado!

Y sin embargo, lo más bonito del partido, se dió a partir del rosco del Rangers gracias a los aficionados navarros, que al minuto del gol remontaron y empezaron a cantar y a animar de nuevo a Osasuna y hasta tuvieron el detalle de corear Rangers, Rangers. Los forofos del Rangers que estaban próximos a las gradas rojillas, y que habían estado todo el partido lanzando insultos y gestos digamos que no de bienvenida, estaban alucinados. Intercambio de bufandas, camisetas, aplausos y cantos. ¡Tremendo éxito del tururú, que tururú! Que eso de ver a 300 tíos agachándose a la vez, así porque sí, porque dudo que los del Rangers entendieran la canción, pues debe de, por lo menos, llamar la atención. Y ya de colofón, la policía, que había estado todo el partido acordonando la zona de Osasuna, terminaron aplaudiendo a la afición. Y la afición a ellos. Lo nunca visto. Al final te quedas con estas cosas y con la alegría de encontrarte, aunque sea muy brevemente, con los tuyos.

A la mañana siguiente, excursión a Edimburgo y en general, a todos les encantó la ciudad, los pubs y la gente, que enseguida te habla, te provoca, te habla del partido,...

En fin, que ahora sólo queda que la semana que viene Osasuna gane y ya que estamos, que llegue a la final, que cosas de la vida, este año es en Glasgow. ¡Por soñar que no sea! ¡Marea roja en Glasgow! ¡Si a nosotros las flores en el culo no nos molestan!

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Oda a los hosteleros http://cristinaochoa.espacioblog.com/post/2007/02/07/oda-los-hosteleros 2007-02-07T22:44:35+00:00 ¿Y por dónde empiezo ahora? Casi no nos han pasado ni cosas desde el último capítulo de este tan poco prolífico blog...

Dejamos el relato allá por Navidad, cuando esperábamos con ganas el regreso a casa y lo cierto es que la vuelta fue tremenda en emociones, alegrías, besos, achuchones y dura prueba al estómago, que empalmaba sin tregua una digestión con otra. Nos faltó quedar a desayunar con algún amigo, pero lo demás, lo hicimos todo: pintxos, almuerzos, comidas, cafés, cervezas, cenas, cubatas, recenas, ... A veces todo eso en el mismo día. Fue genial el reencuentro con nuestras familias y amigos, pero nuestra agenda echaba humo y al final se nos quedaron muchos amigos sin visitar, un fuerte agotamiento y una sensación de frustración por no poder llegar a ver a todos los que nos hubiera gustado. Más que nunca, en Navidad descubrimos que los días tienen sólo 24 horas. Pero bueno, fue bonito.

Y agotados por las vacaciones nos llegó el día de volver a Edimburgo y ponernos "serios" a buscar un trabajo. El glorioso tiempo de estudiantes había llegado a su fin y había que afrontar la realidad, que no es otra más que que en la vida hay que trabajar. Para comer y esas cosas. El caso es que somos tan machacas que imprimimos un buen taco de currículums y estuvimos sin parar ni un segundo durante una semana pateándonos la ciudad preguntando en cada bar/restaurante/tienda/hotel que veíamos el cartel de "Staff wanted" y en cualquier lugar que nos diera la impresión de poder necesitar a gente. En total, entregamos 40 CV y preguntamos en una treintena de sitios más. Y a la semana, el resultado era ¡que los dos teníamos trabajo!. Pablo empezó de ayudante de cocina en un pub típico del centro de Edimburgo y yo como camarera en un elegante restaurante italiano de "drink runner" o lo que es lo mismo: tener que correr como una loca con la bandeja y las bebidas y tratar de abrir botellas delante de los clientes sin que se notara que jamás en tu vida habías abierto una botella. Y que la gota no cayera a la mesa.

¿Cómo fue la experiencia? Pues agotadora, especialmente para Pablo que cada día encontraba más trabajo en el pub y peores condiciones, ya que se les rompió una tubería que nunca reparaban. Pablo pudo comprobar lo que es una cocina de un pub donde nada, absolutamente nada, lo hacían en el momento: las sopas guardadas en cubos y las bandejas de pancetas pasadas bajo el grifo del agua y guardadas después en el frigo le han dejado trastornado. Y mientras él luchaba con el lavavajillas, yo corría por todo el restaurante (sin romper ni un sólo vaso, que todo hay que decirlo), pero terminaba rota. ¡Y no es por la edad, que te veo! Me cascaron un turno de "sólo" 11 horas y al final me dolía hasta la uña del dedo meñique. Por estas tierras se gana dinero si uno quiere, pero también a base de meter más horas que Carracuca. Es totalmente increíble lo que trabaja la gente en la hostelería aquí, y supongo, también en España. Por todo ello:
Pido perdón por las veces que hemos cerrado restaurantes, me arrepiento de todas las noches (más bien mañanas) que nos han barrido (literalmente) de los bares y prometo que siempre trataré de pedirle todo a la vez al camarero sin marearle ni un sólo viaje siquiera. Incluso como gran sacrificio prometo renunciar a mi clásico: ¿Me puedes poner un escocés, pero en vez de whisky que sea FrayAngélico y con café descafeinado? Que conste que ésta es la única rareza con la que he podido martirizar a algún camarero, ¡pero es que está tan rico! En fin, que a partir de ahora, estaba.

Pero bueno, abreviando, Pablo recibió la llamada salvadora de un café chiquitín, que está dentro de una tienda de deportes, para trabajar como camarero y se fue allá de cabeza abandonando el pub más contento que contento. Está agusto, trabaja muy pocas horas, pero es un lugar en el que puede practicar y aprender mucho más inglés que en el pub. Y yo estaba ilusionada con una entrevista que había hecho para trabajar como recepcionista en un hotel de cinco estrellas al lado de casa y me llamaron para una segunda entrevista y ¡al final me cogieron! Es un trabajo en el que en principio puedo aprender mucho ya que tengo que estar constantemente hablando en inglés con los clientes. Ahora, jamás, jamás, jamás en mi vida habría pensado que una recepcionista tiene que hacer tantas cosas. Llevan un control alucinante de todo, tienen que hacer informes de minibar, de estado de habitaciones, hacer balances de los pagos realizados con tarjetas de crédito y en caja, adjudicar habitaciones (para colmo de los colmos el hotel tiene 100 habitaciones y cada una de ellas es diferente de la otra y tengo que aprendérmelas), atender el teléfono, recibir a los huéspedes, despedirles y hacer el chek out, contar el dinero, y mil cosas más que todavía estoy por descubrir. Es una pasada y todavía estoy ahí, aprendiendo y volviéndome loca porque es que encima todo esto es en inglés y desde el segundo día me pusieron a contestar el teléfono y me temblaba hasta la rabadilla. Lo primero, a la mitad no les entendía. Y luego, no me conocía los nombres de la gente del hotel, ni sabía las respuestas a lo que me preguntaba, me costaba una eternidad encontrar la extensión... Un cuadro, pero espero que en breve vaya poco a poco cogiéndole el aire.

Y después de todo esto, ahora soy yo la que necesita coger aire, así que hasta pronto (eso espero, pero no me atrevo a prometerlo). By the way, se os echa de menos.

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¡Que ya estamos cogiendo el avión! http://cristinaochoa.espacioblog.com/post/2006/12/17/aque-ya-estamos-cogiendo-avion- 2006-12-17T12:33:00+00:00 Otra vez, de repente, sin previo aviso y sin darnos cuenta... ya estamos en Navidad. ¡Pero qué ganas de estas Navidades! Tantos años haciendo bromas con el anuncio del Almendro y ahora por fin "lo cojo" en todos sus sentidos. Creo que estas Navidades vamos a repetir esa escena unas cuantas veces... ¡¡¡¡Qué ganas de ir a casa!!!!

Tocan días de absoluta locura y ya estamos arrepintiéndonos de ir sólo 10 días. ¡No nos va a dar tiempo a ver a todos aquellos a los que queremos ver! Imposible. No da, no da. Pero haremos lo imposible. A ver si no morimos en el intento.

Por aquí, seguimos felices. Llegamos a Edimburgo el 1 de Septiembre y estos meses han sido toda una experiencia. Ha merecido la pena liarlo todo de esta manera, dejar trabajos, alquilar el piso, cambiar de país, pasar de la comodidad de estar en casa a tener que buscarte la vida. Durante estos meses, algo de inglés hemos aprendido, hemos vivido lo que es ser extranjero y tener, entre otros, problemas de comunicación. Hemos conocido gente fantástica y visto un poquito de Escocia, que es un país increíble, precioso, lleno de agua por todas partes.

El avance de Pablo con el inglés ha sido espectacular y sobretodo, muy gratificante. No hay nada como llegar a un país, no entender ni papa, no poder decir lo que quieres y poco a poco, ir siendo cada vez más capaz de hacer cosas antes imposibles. Creo que el truco está en disfrutar de cada pequeño avance: la primera vez que pides algo en una tienda, la primera llamada telefónica, la primera película en inglés... Todo. Es duro, para qué engañarnos, pero ¡se disfruta tanto cuando de repente entiendes!

Y yo también he aprendido un montón. El inglés sale más fluído y empiezo a asimilar la estructura y el sonido de este idioma, que no es poco. Ahora, hemos llevado un ritmo... Después de solucionar todas las primeras (y agobiantes) gestiones, nos apuntamos a clases de badminton y fitness para conocer a gente de aquí y nos presentamos a una profesora de español para entrar en contacto con sus alumnos y hacer intercambio de idiomas. Resultado: todos los días después de clase, quedábamos con alguien para hablar durante horas, o íbamos a actividades deportivas, y después leíamos libros o audio libros, o veíamos la tele en inglés, o estudiábamos,... Así sin dejar un minuto. Hace poco nos dimos cuenta de que no nos habíamos tomado una cerveza juntos, solos, desde el verano.

Y ahora que releo lo que acabo de escribir, ¡parece que os estoy llorando! Que no, que ha sido una gozada dedicar unos meses a estudiar un idioma y hemos disfrutado de cada cosa que hemos hecho. Y alguna que otra fiesta internacional (o española) también ha caído. A estas alturas, ahí nos veis, yendo a pisos a fiestas... En la última algún salvaje terminó meando en la bañera y robándole los jaboncillos, monísimos, a la dueña.

Y yo no me creía capaz de estar estos tres meses largos sin trabajar, pero ¡resulta que lo soy! ¡Qué cosas! De todos modos, en enero todo cambia y nuestros planes son trabajar y estudiar: Pablo va a estudiar un curso part-time y tratará de buscar un trabajo también de media jornada y yo, ya tengo ganas de trabajar, así que buscaré un currelo de jornada completa y estudiar en mis ratos libres. Veremos qué sale. Enero no es buen mes para encontrar trabajo, pero bombardearemos Edimburgo con nuestros CV hasta tener algo. La única condición es que podamos oír y hablar inglés, que para eso hemos venido hasta aquí. Y la duda es si mentir en el CV o no... ¿Pongo que tengo una amplia experiencia como camarera? ¡Si siempre se me cae la leche cuando la sirvo en casa!

Y de momento, ésta parece ser la última crónica del año (a ver si el siguiente me prodigo más). Espero que estéis todos muy bien, que disfrutéis de estas Navidades al máximo y que el próximo año sea un año genial para todos. Los deseos de siempre, pero más sinceros que nunca. En la foto, os mando una vaca peluda típica de aquí. "Pa" que veais lo que es una vaca escocesa.

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¡Hola amigos! http://cristinaochoa.espacioblog.com/post/2006/11/19/casi-sin-interarnos-aunque-veces-tambien-parece-llevamos 2006-11-19T15:55:35+00:00 Casi sin interarnos, aunque a veces tenemos la impresión de que llevamos una vida aquí, hemos hecho 2 meses y medio en Edimburgo. Y es curioso porque, aunque estamos completamente adaptados a la vida escocesa, seguimos siendo "nuevos" y nos resistimos a dejar de serlo. Seguimos volviendo la cabeza cuando vemos a un hombre con la falda escocesa por la calle (llamémosle kilt, más que nada por hablar con propiedad y no molestar a ningún fornudo escocés).

Continuamos buscando los asientos delanteros, junto al ventanal, en el segundo piso de los autobuses urbanos. Todavía de vez en cuando nos sobresaltamos cuando el autobús coge la rotonda "al revés", hasta que recordamos que aquí, entre otras cosas, también se conduce al revés.

Nos recorren tremendos escalofríos cuando vemos a los escoceses (ellos y ellas) en camisa de manga corta o pantalón corto por la calle a menos de 10 grados de temperatura, o a ellas, con sandalias de tacón de aguja sin medias y con "to" al aire en plena noche edimburguesa. Como dice mi amiga Edurne

Algunos no tienen piel: tienen corteza

. No es sólo que no lleven abrigo, ni chaqueta y que vistan con telas que en España sólo nos ponemos en Torrevieja, y en un día de calor, sino que aquí lo de no enseñar, ni se plantea. Todo al aire, no se vaya a poner malo. Aún a riesgo de que se nos llene nuestro mini piso de amigos solteros, os contaré que el otro día vimos una despedida de soltera para enmarcar. Era el primer día de frío de verdad aquí en Edimburgo. Nosotros tratábamos de encontrar algo de calor en nuestros abrigos, haciendo desaparecer el cuello entre la cabeza y el cuerpo, cuando al doblar la esquina y entrar en Prince Street... Ahí estaban ellas, gritando, cantando, camino de algún pub... EN BRAGAS!!! ¡Y que sea a estas altura cuando me tenga que dar cuenta de que la pacata sociedad pamplonica ha calado en mi mente! ¡Escandalizada estaba! Zapatos de tacón, ligas, bragas negras (casi todos sabemos que las bragas al andar se meten por el c...) y no puedo recordar qué llevaban arriba, pero poca cosa. Y como somos muy de Pamplona, pues lo primero que nos vino a la cabeza fue decir ¡Madre mía! ¡Pero están locas! y lo segundo, como buenos pamplonicas, fue buscar la similitud con nuestra Navarra, ya sabéis, lo de ir al Sahara y decir,

Bah, esto es como las Bardenas...

Tratamos de imaginar qué pasaría si un grupo de chicas hiciera lo mismo en el Paseo Sarasate y vamos... Que para qué os voy a contar algo que no sepáis ya.

Por lo demás, hemos comprobado que no sólo somos nuevos, si no que se nos nota. Yo no tenía ni idea de que parecíamos tan españoles. Pero es que ni idea. Hemos llegado a entrar a algún sitio y sin abrir siquiera la boca, alguien decirnos: "Hola amigos". Por cierto: ¿Alguien en España que no sea extranjero dice "Hola, amigos"? Porque aquí, cuando dices, o cuando notan, que eres español, es lo primero que te saltan. Una noche volvíamos a las tres de la mañana en un autobús nocturno lleno de borrachos (por supuesto, nosotros no) y empezamos a hablar con una pareja. Cuando se bajaron, desde la puerta, ella nos gritó

Adiós, amigos!

Y entonces todos los pasajeros de la cocktelera esa con ruedas empezaron a gritar

Adiós, amigos

Estoy caliente

,

Me gustas mucho!!!!!!!!

Así que ya véis, que no podemos disimular de dónde somos, ni lo queremos. Eso sí, se vive bien aquí. Estamos muy a gusto, pero también con muchas ganas de veros en Navidad. Así que hasta pronto y ¡Adiós, amigos! Que todo se pega...

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Bottom to air http://cristinaochoa.espacioblog.com/post/2006/10/21/bottom-to-air 2006-10-21T00:12:21+00:00 Esto del inglés tiene su dificultad, no os vayáis a pensar. Y es que parece tan fácil y lo habla tanta gente, y tan rápido, que uno se confía y piensa que, en un par de meses, todo controlado. Pues no. Que estos señores hablan muy raro. Pero que muy raro. Y uno le echa imaginación. Y algunos, hasta demasiada. Hay un artista en el centro en el que estudiamos, que cuando no sabe algo, no duda: se lo inventa. Y el tío, a veces, acierta. Y otras, patina que da gusto, pero con tanta gracia, que no puedes mas que mearte de la risa.

Hace ya unas semanas, Pablo y yo nos vimos de pronto rejuvenidos de golpe cuando nos invitaron a un botellón a una residencia de estudiantes. (¡Toma ésa, alucina en colores, uno a estas alturas con cervezas en una bolsa de plástico bebiendo en una cocina de una residencia de estudiantes con gente de los 5 continentes!) No sé si es lo mejor de todo, o lo peor, pero, al menos en comportamiento, no desentonábamos. Bueno, el caso es que la noche fue una locura de cabo a rabo, pero cuando estábamos ya en el centro de Edimburgo, camino de los pubs, al doblar una esquina... ¡dos chicas con los pantalones por las rodillas meando a mares! Empezamos todos (chinos incluídos) a gritar, ellas también y aquí es cuando llega el artista éste y se pone a gritar: "Bottom to air! ¡Bottom to air!" Reconozco que no lo cogí a la primera. Vamos, versión spanglish del original término castellano "Culo al aire". Aún tengo que enterarme de cómo se dice "culo al aire" en inglés, por si acaso. Ahora, como sea "bottom to air", le hago un monumento al muchacho en cuestión.

Y es que hay que tener cuidado cuando uno habla. El problema es que, cuando no dominas un idioma, estás tan centrado en buscar las palabras exactas, aquella expresión que te enseñaron el otro día o la salida más digna para escapar del berengenal en el que tú solo, solito, te has metido, que a veces caes en los fallos más tontos. Y así el otro día, Pablo consiguió mantener su primera conversación telefónica en inglés (cosa nada fácil) y lo hizo estupendamente. Tan bien, tan bien, tan bien, que casi se gana una cena. El chico escocés que nos llamó le preguntó qué ibamos a hacer esa noche. Y Pablo, le contó que habíamos quedado con un amigo, (hasta ahí todo bien), pero luego, muy firmemente, le dijo que "esta noche, a las 8, iremos a "tu" casa a cenar..." ¡Y se lo repitió dos veces! ¡Lo fácil que es autoinvitarte a casa de alguien simplemente confudiéndote con los pronombres y lo tenemos que descubrir tan tarde! ¡Cuántas cenas perdidas!

Pero ahí no quedó la cosa, porque cuando quedamos con el que verdaderamente sí nos había invitado a cenar, nos dijo que un amigo y su novia (my friend and his girlfriend) estaban preparando la cena. Y Pablo, con una seguridad y un aplomo que podían quitar el hipo a cualquiera, le contesta: "Osea, tu amigo y tu novia están en casa"
"No, mi amigo y su novia. No mi novia". Más vale que estábamos hablando sólo de preparar la cena...

Y ya lo mejor, cuando en un hostel estábamos hablando con un australiano y Pablo le salta todo serio que John Aloisi había jugado con su madre. Y aunque la Pili es mucha Pili, ¡no sé yo si me la veo con medias y pantalén corto en un campo de fútbol jugando con Aloisi! Mother, brother, pues oye, sí, se parecen un poco.

En fin, cosas divertidas para poner un poquito de humor en esto de aprender inglés. Y yo, no es que quiera escaparme, pero mis confusiones son más aburridas que las de Pablo. Sí tengo una, humillante, de cuando vine por primera vez a Inglaterra con 17 años. Por entrar en la conversación, le dije a una amiga de la familia en la que vivía, que tenía el pelo completamente rizado, que le cabía un bolígrafo entre los rizos. Menuda estupidez, la verdad, pero es que una quería romper el hielo y eligió la peor de las maneras. Y es que la pena es que en inglés boli (pen) y pene (penis) pueden parecerse si una no las pronuncia bien... Y no podían dejar de reírse. Y desde entonces, me ando con mucho cuidado, porque no es lo mismo necesitar un lápiz que un... No es lo mismo.

De todos modos, y por mirar las cosas con optimismo, aún no hemos tenido que hacer de gallina poniendo huevos en medio del supermercado, como representó, y muy bien por cierto, una buena amiga mía en Francia cuando no encontraba los huevos y la dependienta no le entendía "oeuf" o huevo en francés. Y tampoco hemos pedido "teta de pavo" en vez de pechuga como un amigo de Cáceres pidió en Alemania. Pero quien sabe, todo se andará. Prometemos contarlo... Bueno, ya veremos.

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Primer capítulo, un mes después http://cristinaochoa.espacioblog.com/post/2006/08/28/el-viaje 2006-08-28T19:46:03+00:00 Así son las cosas. Éste es un diario que empieza un mes después del inicio del viaje. ¡Comenzamos con retraso! Eso sí, con la capacidad de síntesis que me caracteriza..., imagino que necesitaré varios capítulos para resumir todo lo que nos ha pasado durante este tiempo.

Este mes, y las semanas previas, han sido una auténtica locura. Dejar tu país, amigos, familia, el trabajo, hacer medio mudanza del piso, despedidas y demás, es más complicado de lo que ya imaginábamos. Corre de un lado para otro, trata de llegar a los recados que parecen multiplicarse y no acabar jamás, recorre todos los restaurantes de la ciudad despidiéndote de amigos y familiares, limpia la casa a fondo, haz la maleta, pésala, vuelve a hacerla sacrificando cosas que luego, obviamente, echarás en falta, libera el móvil, compra las pastillas de la alergía,... ¡Ufff! Jamás, jamás, hemos hecho Pablo y yo un viaje tan agusto. Llegar al aeropuerto y no tener más que esperar, fue un auténtico placer. El único momento de tensión fue en Londres cuando les dio a los de Ryan Air por obligarte a meter el equipaje de mano por un cajón enano para comprobar que tenía las medidas permitidas. Tuvimos que salirnos de la cola porque por más que presiones hasta que te duelen las manos una mochila, si no cabe, no cabe. Comprobado. Así que nos salimos, vaciamos los bolsos de mano, llenamos todos los bolsillos que llevábamos de cosas (más vale que como no cabían en las maletas llevábamos abrigos) (sí, abrigos el 31 de agosto) y cuan michelines con patas, logramos hacer pasar los bolsos de mano por donde no cabían.

Anyway, como dicen por aquí, que algo se te tiene que pegar después de un mes, llegamos a Edimburgo un 1 de septiembre y es en ese momento cuando uno se da cuenta de que todo lo que ha estado soñando, maquinando, preparando durante tanto tiempo, es cierto, es verdad. Y es una mezcla de vértigo, miedo, curiosidad, ilusión, nostalgia... Y de realidad pura y dura, porque empiezas a vivir al día, pensando únicamente en los temas que tienes que ir resolviendo diariamente y en no perderte un detalle de todo lo que tienes alrededor.

Y alrededor, y muy cerca, estaba Marian, una familiar mía de Funes que lleva más de 30 años viviendo en Escocia, casada con Jack, un estupendo escocés. Su casa parece una ONG. No sé el porcentaje de españoles que han llegado a Edimburgo y ellos han ayudado, pero no me cabe ninguna duda de que es muy alto. Nos acogieron y orientaron, nos llevaron de turismo, y hasta Marian nos acompañó a un supermercado para contarnos cómo se hace la compra por estos lares, que no os creáis, tiene su dificultad. Para mí todavía hay estanterías vetadas que me parecen de otro planeta. Ni idea de para qué sirven todas esas salsas, bolsas y cosas raras de colores que están metidas en botes y paquetes. No sé si quiero descubrirlo o no.

Con ellos conocimos Edimburgo y hasta pudimos ver el cierre del Festival de Edimburgo. Totalmente alucinante. Hacen un espectáculo de luz y fuegos artifiales con el Castillo de Edimburgo de fondo y la Orquesta Real de Escocia tocando en directo desde los jardines... Era precioso ver cómo salían cascadas de fuegos artificiales desde los muros del castillo y caían por la roca...

Y Edimburgo es una ciudad preciosa también. En otro capítulo hablaré más de ella, pero se resume todo diciendo que merece la pena venir a verla. Hay encuadres en la ciudad que no tienen desperdicio. Casas señoriales, el castillo dominando todo, el color de la Royal Mile, el ajetreo en la New Town,... Y además Edinburgh tiene la fortuna de contar con varias colinas en la propia ciudad desde donde se divisa toda la ciudad y el mar. Uno llega a olvidarse de que Edimburgo tiene mar, pero desde casa, se oyen las gaviotas.

Y bueno, el caso es que ya nos asentamos en nuestro minipiso, después de arduas, pero arduas peleas, logramos abrir una cuenta bancaria (lo dejo para otra ocasión, que si no, me pongo de mal humor) y logramos también encontrar un Centro de estudios en el que imparten clases de inglés para extranjeros y ya hemos comenzado las clases. Pablo está rodeado de chinos. By the way, no es ni difícil entender a un chino hablando en inglés. Y por supuesto, rodeado de españoles porque Edimburgo si algo tiene, es españoles. Y polacos. Y gente de todos los países. Pero está muy contento. Los primeros días no entendía mucho, pero esta inmersión a la que nos hemos sometido está dando sus frutos y "progresa adecuadamente". Vamos, que está hecho un artista. Yo también estoy contenta porque en mi clase hemos estado tan sólo 6 alumnos y aunque ahora vamos a ser 10, el profesor es muy bueno, va a una velocidad que asusta y mis compañeros saben más que yo sin lugar a dudas y eso, para aprender un idioma, debe ser bueno.¡Aunque se sufra!

Y una vez que ya estábamos asentados, decidimos tratar de relacionarnos con "gente de aquí". Así que, ponte el chandal que nos apuntamos a badminton y a fitness. Y acudir a una clase de fitness, con una loca que no deja de gritar en escocés mandándonos hacer ejercicios varios, puede llegar a ser peligroso. Más de un choque por problemas idiomáticos ha habido. Así que atención con el fitness, que puede llegar a ser deporte de contacto. Pero nos faltaba más... Y decidimos presentarnos a una profesora de español para proponerle a sus estudiantes hacer un intercambio: un rato en español, otro en inglés. Y así hemos quedado con Brian, con Evelyn, con Ann... Vamos dos días a la semana a casa de Margaret también para machacar el idioma. Barry de badminton se ofreció a enseñarnos la ciudad... ¡Menuda agenda tenemos! Son todos majísimos, así que a ver qué sale de todo esto. De momento ya hemos pasado buenos ratos, bebido cerveza, salido con la cabeza cargada después de estar hasta cuatro horas seguidas hablando en inglés (pregúntadselo a Pablo que tiene todos los detalles)... Estamos con ganas, la verdad.

Y mucho más queda por contar, pero eso será en otro capítulo en el que relataremos que sí, que es verdad, que llevan faldas los escoceses, digo kilt, que si no se enfadan, y otros suculentos temas. ¡Y que se os echa de menos!

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